En un panorama político donde la conexión con los ciudadanos a menudo se diluye, Diego Bajú emerge con una propuesta que pone el foco en la cercanía y el compromiso. A través de un recorrido constante por los barrios de la ciudad, Bajú busca establecer un vínculo directo con los vecinos, escuchando sus necesidades y planteando soluciones concretas.
La propuesta de Bajú se basa en la premisa fundamental de construir un concejo deliberante que refleje las demandas de la comunidad. Este enfoque va más allá de la mera representación política; implica una escucha activa y una comprensión profunda de los problemas que aquejan a cada sector de la ciudad. «Recorremos cada barrio hablando con la gente», afirma Bajú, «la primera necesidad es la de contar con un concejo que refleje sus demandas, que esté cerca, que escuche y se plantee las necesidades de cada sector».
Acompañado por su equipo y los concejales Volkart y Zoloaga, Bajú impulsa un proyecto clave: «obras para todos». Esta iniciativa busca una distribución equitativa de los recursos destinados a obras públicas, priorizando las necesidades más urgentes de los barrios. Entre estas necesidades, se destacan el alumbrado público, el mantenimiento de calles y desagües pluviales, la construcción de veredas, la realización de cordón cuneta y mejoras en la infraestructura. Esta propuesta no solo aborda problemas concretos, sino que también busca mejorar la calidad de vida de los ciudadanos y promover un desarrollo urbano más justo y equilibrado.
Un aspecto crucial de la visión de Bajú es su crítica al oficialismo en el concejo. Según Bajú, la obsecuencia del oficialismo no solo dificulta el control de la gestión, sino que también impide que los reclamos de la gente sean escuchados y atendidos. «Está claro que la gestión no se va a autocontrolar, pero, además, tampoco existe el reclamo entre el oficialismo», señala Bajú. Esta situación, según él, crea un vacío en la representación ciudadana y limita la capacidad del concejo para responder a las necesidades de la comunidad.
Ante esta situación, Bajú asume el rol de opositor, pero con una clara definición de su propósito: «no para estar en contra de nadie, sino para estar a favor de la gente». Esta postura se basa en la idea de un diálogo constructivo y un compromiso real con el bienestar de la comunidad. Bajú se compromete a apoyar las acciones que considere positivas y a reclamar y exigir mejoras en aquellas áreas que lo requieran. «Lo que se hace bien vamos a acompañar, pero vamos a reclamar y pedir por lo que está mal o no se hace», afirma con convicción.
En resumen, la propuesta de Diego Bajú se distingue por su enfoque en la cercanía, el compromiso y la búsqueda de soluciones concretas para los problemas de la ciudad. Su visión de un concejo deliberante que refleje las demandas de la gente y su compromiso con una distribución equitativa de los recursos públicos ofrecen una alternativa para construir una ciudad más justa, habitable y en sintonía con las necesidades de sus ciudadanos. La propuesta de Bajú no solo se centra en la crítica, sino que también ofrece una visión de futuro basada en el diálogo, la colaboración y el compromiso con el bienestar de la comunidad.